Dónde comer en Lanzarote. Estos son los mejores restaurantes.

Descubre dónde comer en Lanzarote: los mejores restaurantes de la isla, desde cocina local con vistas hasta alta gastronomía con estrella Michelin.

Comer en Lanzarote: mis favoritos para hincar el diente (con y sin estrella)

Lanzarote te entra por los ojos con los volcanes, eso está claro, pero ojo con cómo se come aquí. Si estás planeando el viaje o ya andas por la isla, olvídate de las típicas trampas para turistas. He preparado una lista con los sitios donde yo llevaría a mis amigos si vinieran de visita. Hay de todo un poco: desde la alta cocina que te deja temblando la tarjeta (pero vale la pena) hasta el chiringuito donde te manchas los dedos de mojo.


Vamos al lío, que hay hambre.

El Recoveco de NaRa – Villa de Teguise

Cocina casera que te abraza

Empezamos fuerte. El Recoveco de NaRa es de esos sitios que sientes cercanos nada más cruzar la puerta de la casona antigua donde está. Olvídate de pretensiones; aquí vienes a por un sancocho, un cabrito adobado o unos montaditos con mermelada casera que te quitan el sentido. Lo mejor es que se nota el cariño en la cocina, sabe a comida de verdad, hecha sin prisas.


  • El dato: Si tienes pensado ir un domingo de mercadillo, reserva sí o sí, porque se pone hasta la bandera.
  • La cuenta: Unos 20-30 € por cabeza.

Kamezí Deli & Bistró – Playa Blanca

Un capricho Michelin frente al mar

Vale, aquí hay que rascarse un poco el bolsillo, pero la ocasión lo merece. Kamezí juega en otra liga —tiene su estrella Michelin bien merecida— y las vistas al Atlántico son una locura. No vayas con prisa: su menú degustación es largo y cada plato cuenta una historia del producto local, incluido el pan que hornean ellos mismos. Es el sitio perfecto si quieres celebrar algo especial o simplemente darte un homenaje de esos que no se olvidan. El precio ronda los 80-100 €, pero sales flotando.


Restaurante Lilium – Arrecife

Elegancia canaria en la Marina

En pleno puerto de Arrecife está el Lilium. Orlando Ortega, el chef, lleva años clavando la reinterpretación de la cocina de siempre. Aún me acuerdo de una sama con puré de batata que probé la última vez... espectacular. El sitio es elegante, con sus ventanales a los barcos, pero sin ser estirado. Además, tiene un Bib Gourmand de Michelin, lo que significa que comes de lujo por un precio razonable (unos 40-50 €). Acierto seguro.

El Risco – Caleta de Famara

Arroz y vistas que quitan el hipo

Este sitio tiene magia, y no es una forma de hablar. Decorado con el toque de César Manrique, comer aquí mirando los acantilados de Famara y La Graciosa es otro rollo. Pídete un buen arroz marinero o el pescado del día y déjate llevar. También tienen el reconocimiento Bib Gourmand, así que la calidad del producto está garantizada. Prepara unos 30-40 € y disfruta del paisaje, que es gratis.


La Cocina de Colacho – Playa Blanca

Arte en las paredes y en el plato

Es un sitio curioso y muy personal. Las paredes están llenas de cuadros pintados por la dueña y la cocina es abierta, así que ves el trajín. Colacho cuida hasta el último detalle; es una experiencia casi íntima, para ir tranquilo, charlar y disfrutar de un menú degustación creativo (sobre los 90 €). No es para ir con prisas, es para saborearlo.

Restaurante SeBE – Costa Teguise

Carabineros y rollo moderno

Si te va un ambiente más desenfadado pero sin renunciar a la calidad, vete al SeBE. Tiene una estética volcánica muy chula y un aire joven que se agradece. Aquí hay pasión por el mar: los carabineros de La Santa son cosa seria y los arroces están en su punto. Se come de maravilla por un precio medio (30-45 €) y la presentación está muy cuidada.


El Amanecer – Arrieta

Pescado fresco y cero postureo

Aquí no hay trampa ni cartón. Vas a El Amanecer a comer pescado fresco frente al mar, unas papas con mojo y queso frito. Punto. Es ruidoso, popular y auténtico. No reservan, así que es probable que tengas que hacer cola, pero te pides una cerveza mientras esperas mirando las olas y ni te enteras. Pídete el bocinegro frito. Bueno, bonito y barato (20-30 €).


Costa Azul – El Golfo

Atardeceres de película

El Golfo es un lugar que parece de otro planeta y Costa Azul lleva ahí toda la vida, desde los 80. Imagínate comiendo unas lapas o una paella caldosa mientras ves caer el sol sobre el mar... es un planazo. Después de comer, date un paseo hasta el Charco de los Clicos para bajar la comida. El entorno lo vale todo.

El Diablo – Timanfaya

Cocinando con el volcán

A ver, seamos sinceros: aquí la comida es correcta, cocina canaria sencilla, pero lo que mola es la experiencia. Estás en las Montañas del Fuego y asan la carne aprovechando el calor geotérmico del propio volcán. Literalmente cocinan sobre un cráter. Solo por ver eso y el paisaje lunar a través de los ventanales de Manrique, merece la pena la visita.


Bonus: Jameos del Agua

Almuerzo dentro de una cueva

Igual que el anterior, no vienes aquí buscando la mejor gastronomía de tu vida, sino el lugar. Comer dentro de un tubo volcánico, con esa luz natural y el lago de los cangrejitos ciegos al lado, es algo único en el mundo. Tienen platos sencillos y postres caseros, ideal para hacer una parada técnica si estás explorando el norte.

¿Con cuál me quedo?

Pues depende del día. Mi consejo es que mezcles: un día date el capricho gourmet y al siguiente vete a comer pescado frito en chanclas. Eso sí, reserva con tiempo que la isla se pone a tope. ¡Que aproveche!

Restaurante en Teguise